
Carta a Valenzuela
Una taza
de metal estéticamente horrorosa, blanca con una rosa roja de las de
no te menees, algo gastada en sus bordes, con pequeños desconchados
por su uso, no es el mejor recipiente para tomarse una buena
cerveza, sin embargo de vez en cuando en ésos momentos en los que
uno no se bebe una cerveza, se la “toma” lentamente con tragos
cortos, en los que piensa y recuerda otros tiempos, es entonces
cuando esta taza vale lo que la mejor jarra de cristal de Bohemia o
cervecera alemana o de donde deba de ser.
No puedo
decir en concreto que día fue, juré que nunca lo olvidaría pero no
me acuerdo, nos íbamos con la Unidad el domingo a Cartagena a un
ejercicio PACEX-COMANFES , era viernes y estaba acabando de preparar
mi mochila, casi todo el mundo había salido ya, de pronto volviste a
la carrera, abriste tu taquilla y cogiste algo, saliste otra vez
lanzado y al par de minutos regresaste me preguntaste si me quedaba
sitio, y mientras yo estaba empezando a buscar una excusa me
lanzaste un objeto blanco al tiempo que me decías que ya me lo
pedías al llegar al Tercio de Levante el domingo por la noche y te
largaste. Yo me quedé con cara de... bueno pues nada, cogí abrí la
mochila y tras meterlo la cerré de nuevo.
Dentro de
la mejor tradición de la Unidad y con el dinero de las dietas recién
cobrado y quemando los bolsillos de más de uno esa noche se preparó
un asalto anfibio de los de la “vieja escuela”; muchas copas, risas,
batallitas y compadreo. Apenas te vi o eso es al menos lo que
recuerdo, una espesa bruma cubre parte de mi noche y no consigo
acordarme con claridad, lo primero que recuerdo desde yo que sé que
momento es un timbre sonando en mi cerebro, el muy cabrón no dejaba
de sonar y cuando por fin consigo centrarme me doy cuenta de que lo
que suena es el timbre de mi casa, miro y ya es casi mediodía del
sábado, contesto y ¡ostias! el Sargento del Estol y el Cabo 1º más
antiguo ¿qué coño pasa aquí?... Miguel Ángel ha muerto. Las
explicaciones, los motivos... lo que viene después sobra...Ha
muerto.
Ahora es
cuando se supone que debería contar lo buen chico que eras, que
venías de una familia de Boinas Verdes de toda la vida, etcétera,
etcétera... pues no, yo de todo eso no quiero hablar no fuimos tan
íntimos y si nos conocimos más, fue porque hicimos durante seis
meses de mierda el curso de ascenso a Cabo 1º, muchos pateos, mucho
puteo gilipollas alguna copa que otra, alguna juerga y mucho tiempo
para ser compañeros. Hay gente, amigos tuyos (los he visto llorar)
que te conocieron más que yo y que podrían contar más historias de
ti de las que caben en un puto libro, supongo que si no lo han hecho
es porque ésas historias son tuyas y de ellos, aunque yo sé que te
recuerdan, muchos días y en muchos momentos. Te fuiste joven y para
nosotros la vida sigue, ganaste la inmortalidad en unos instantes,
nosotros hoy somos más viejos pero no nos olvidamos.
La vida
sigue y nosotros hicimos la maniobra, el domingo salimos como estaba
previsto y por la noche al bajar del camión ya en la camareta abrí
la mochila y apareció ante mis ojos una taza blanca de metal
estéticamente horrorosa, me emocioné y con respeto la coloqué en mi
taquilla, hoy sólo quiero decirte que aunque ha pasado varios
intentos de ser “desahuciada”, ¿Qué sabrán ellos? ahora está en mi
casa y con ella de vez en cuando me “tomo” una cerveza y recuerdo
con cariño y con respeto.
Escrito por "MONSEÑOR"


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