
Carta a Sánchez Marín
"COBRA"
Amigo José Juan:
Hace ya algunos días que no hablamos, así que no sé si te
acordarás de ése sitio que te hablé un poco virtual donde nos
reunimos los compañeros, viejos y nuevos para charlar de nuestras
cosas. Pues bien hace unos días que me pidieron que hiciera una
breve reseña tuya, que contara cómo eras, qué cosas habías hecho en
la “Unidad”, alguna anécdota… difícil tarea me han pedido. Ni me lo
pidieron, ni voy a ser objetivo ya que no me es posible, además no
sé si eras así, lo único que puedo decir es que como compañeros,
camaradas y hermanos, de los de verdad de los de pasar hambre, frío,
sueño y dolor juntos, yo te recuerdo así.
Un cabrón, uno de los cabrones más duros que he conocido nunca.
Desde muy pequeño y hasta tu último aliento viviste para ser un
soldado, uno de los buenos, de los que con tu fusil y tus viejas y
sucias botas, pisoteara los tronos más enjoyados de la tierra que
dirían en los cómics de Conan que tanto te gustaba leer, aunque como
el, en tu interior se derritiese un corazón de oro siempre con
tiempo para ayudar a familiares y amigos.
Te conocí hace ya muchos años
una mañana de noviembre, melenas, vaqueros gastados, tu gorra, tu
pañuelo de motero y todas las revistas y conocimientos que sobre el
“Arte de la guerra” pueda tener un chaval joven, como todos nosotros
demasiado joven, casi imberbe, dispuesto a colocarse el mundo por
montera. Todo acabó , tras una Boina Verde, algún galón que otro,
muchos saltos, muchas inmersiones, miles de tiros, cientos de
misiones y una terrible cantidad de kilómetros recorridos por tierra
mar y aire al servicio de nuestro ideal … bueno no todo acabó ya que
mientras te recordemos no te habrás ido del todo. Para mi todavía
estás ahí , eternamente joven mientras nosotros nos hacemos viejos,
apoyado en la barra de nuestro pub de siempre, del de los “Boinas
Verdes”, de nuestro querido
“EL SUREÑO”
. Estás con
tu cerveza, sentado en un taburete, en la esquina del fondo según se
entra, controlando la puerta y todo el “ganado”, sí como no con tu
Heineken, tu moto está fuera en algún sitio esperándote,
perfectamente aparcada y tú charlas amigablemente ¿Quizás con
Valenzuela? Os contáis historias, nuevas historias y algunas viejas,
quizás acerca de ése último salto en el que saliste agarrado con…
pero que el se soltó y que no tiene ni idea el tío, o ése teniente
peloncillo que se le ha caído la pistola y la ha perdido en el
puerto, que la tenía que llevar enganchada con el cable de teléfono
y así no le habría pasado, o a aquel nuevo “boinilla” que hay que
espabilarlo que está con “la pera”…recordando quizás aquella vez en
que… borrachos como cubas metieron las motos en el pub, si siempre
historias de las nuestras, de las de la UOE, luego vendrán algunas
copas y quien sabe si algo más porque aquella tipa te ha mirado ya
unas cuantas veces, aunque contigo siempre se sabe, y al acabar
cogerás tu moto y te darás una cabalgada más, no por nada solo por
dar una vuelta y disfrutar un poco.
Hoy escribo sobre ti, si ya sé que en lo que habíamos quedado
en aquella rambla en Murcia es que lo hiciera sobre la Unidad, que
tanto trabajo y sacrificio sirviera para algo, pero si ves esta
página web, sabes que ya hay unos cuantos que lo hacen y a mi me
toca hablar de ti. Me acuerdo de como no soportabas que dejáramos
nada de comida en el plato, recuerdos de “Capacitación”, de como
siempre llegabas en el momento exacto y que de nada valía meterte
prisa que tu tenías otro ritmo, de la terrible cantidad de
conocimientos que tenías de armas y explosivos; como compañero
siempre que ibas en vanguardia uno podía ir tranquilo y si lo que
cubrías era la retaguardia, sabías que no íbamos a tener sorpresas,
siempre con la mochila a tope de todo el equipo que te tocaba, que
siempre era mucho, de comida y mucho agua, que no te gustaba que te
faltase más que cuando no había otra salida. Pero sobre todo el
recuerdo imborrable que me ha quedado de ti es de aquella noche, ¿Te
acuerdas? Relámpagos y lluvia, frío y barro, pasasteis a la carrera
tras dar “el palo” y yo y mi binomio nos quedamos allí con la MG 42
y una terrible cantidad de munición, para cubrir vuestra retirada
con tres minutos de “fuego libre” y como al acabar y echar a correr
hacia la “Landing Zone” de exfiltración la MG y la munición sobrante
me iban “jodiendo” bien y apenas si podía correr hacia el
helicóptero, lejano aún unos cuantos kilómetro, mi compañero se
había largado a la carrera, olvidándose de que éramos dos y de paso
que debía cogerme la munición para ir más ligeros los dos, y allí
estoy yo haciéndome mis cálculos de tiempo y distancia y empezando a
creer de que a lo mejor me quedaba en tierra, cuando algo se movió
delante mía y vi tu silueta, tu fea jeta sonriéndome, como me
cogiste la “Maquina” y me diste tu subfusil diciéndome eso de que “O
volvemos todos o no vuelve nadie” pero allí sólo te quedaste tú;
después, una vez acabado todo aguantaste de un tirón la bronca del
alférez por haberte perdido y sabes aún hoy creo que disfrutabas de
ésos momentos.
Como soldado y como compañero eras así, con tus virtudes, de
tus defectos si tenías no me acuerdo, como amigo… queda entre tu y
yo; te fuiste un día de mañana temprano, tranquilamente, montado en
tu moto, todavía mientras te ibas cuentan los que estaban allí, que
tuviste fuerzas para levantarte y preguntar como estaba tu
“Campanilla”, así la llamabas, si tenía muchos daños, ¡Dios y tu
muriéndote por dentro! te fuiste demasiado pronto y demasiado joven.
Aún hoy hablamos de ti, con respeto y admiración y tu dondequiera
que se reúnan los Comandos, mientras nos esperas tomándote ésa
cerveza… ¡Hasta la vista Boina Verde!
Escrito por "MONSEÑOR"


© Asociación Veteranos UOE 5º ESTOL