Carta al C.L.P.

                Germán Pérez Burgos

 

Fallecido en acto de servicio el 24 de septiembre de 2007 cuando una potente explosión alcanzó de lleno el vehículo BMR en el que circulaba. Formaba parte de una patrulla que realizaba labores de vigilancia cerca de la localidad de Shewan en Afganistán.

Germán Pérez Burgos tenía 33 años y hacía sólo un año que había sido padre, e iba a finalizar su misión en Afganistán en noviembre. Nació en la localidad pacense de Alange, aunque vivía en Sevilla. Con anterioridad participó en una misión en Bosnia, tras la cual dejó temporalmente el Ejército, al que volvió a ingresar a principios de este año. Germán era un viejo amigo del 5º estol y estuvo presente en algunas de nuestras actividades.

Querido Germán:

 Hace justo un mes que te fuiste. Siempre me gustaba más llamarte Burgos. Acaso porque eras más militar que civil. Los militares se llaman por el apellido. Siempre fuiste más militar que civil, aún en tu época de veterano, y luego de reservista voluntario. Y por fin, conseguiste volver al ejército, a la brigada paracaidista que bien conocías ya. Aunque tú siempre fuiste un guerrillero. Siempre un Boina Verde. De hecho, jamás te vi con una boina que no fuera la verde. De la orden del machete, como dice nuestro amigo Manzano.

 ¡Mira que daba gusto estar contigo! Siempre tan correcto, siempre en tu sitio, dando ejemplo, enseñando, aprendiendo. Enseñando a cualquiera y aprendiendo de cualquiera. Siempre tan simpático, tan amable. Siempre buscando la perfección en lo que hicieras. Transfiriendo energía, audacia, vitalidad, fuerza, tesón, humor. Lo que nos hemos reído... Contigo he pasado una de las noches más felices y divertidas de mi vida, en aquella mina abandonada de Wolframio en Valle de la Serena. Contigo me he sumergido en las aguas de nuestro mar Mediterráneo y he hecho incursiones al amparo de la noche de la Parajola. Y tú el primero. Siempre dispuesto. Por ser el primero te pusieron esa bomba debajo del culo. Por estar dispuesto. Por amar a tu patria, a tu gente, a tu boina verde. Por tu espíritu guerrillero.

 Recuerdo nuestra última conversación, en la que me decías ilusionado que tal vez te mandaran de misión a Afganistán. Creo que de saber que el destino allí te esperaba, habrías ido igual, porque estabas haciendo lo que querías hacer. Me dio una rabia terrible conocer los detalles de ese destino. Que ni siquiera tuvieras opción de defenderte, que de haber sido así... ¡Ay, amigo! Hubieras vendido cara tu vida, que para eso eras un máquina. Te habrías llevado a siete, o a veinte por delante. Pero no pudo ser. No pudo ser y cumpliste al pie de la letra hasta la última estrofa de nuestra balada de los boinas verdes.

Una esposa en cada hogar

solitaria llorará

por aquel boina verde

que jamás regresará.

Pero el fin no llegará

al morir sus hijos vendrán

llevarán la boina verde

para luchar por la libertad.

 ¿Sabes que ya eres una leyenda? ¿Sabes que hay gente que sin conocerte habla bien de ti? ¿Sabes la influencia que tu persona ha dejado en montones de jóvenes, y no tan jóvenes? Que te echan de menos los costaleros de Sevilla, que te echan de menos en el campo del Sevilla. Que no sólo tu familia, tus "guerris", tus cadetes, tus compañeros de armas te echan de menos. La vida ya no será igual sin ti. Pero nos queda el consuelo de saber eso con lo que siempre bromeamos, que los guerrilleros nunca mueren, se reagrupan en el infierno. 

Allí nos veremos, cabo Burgos. 

 Escrito por Dizzy

 

Video Caballeros Legionarios Paracaidistas Caidos en Afganistán el 24-09-2007

 

 

 

 

 

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