Capítulo 9º

            LA EVASIÓN Y ESCAPE

 

Esta era la penúltima prueba que nos faltaba por realizar. Prueba que como la mayoría de ellas no sabíamos cuando ni como ni donde la haríamos, pero evidentemente habría que hacerla. Aunque haciendo honor a la verdad deseábamos contadas nuestras fuerzas que se olvidaran de realizarla en esta ocasión ja ja ja ... que infelices éramos, ¡LA HICIMOS Esta consistía en caer prisioneros y realizarnos un interrogatorio, ni mas ni menos, poca cosa dicho así. A fin de cuentas en el según lo que aprendimos, en el CEIM, la famosa convención de Ginebra daba la seguridad de que no podíamos ser torturados o maltratados. Ósea que debían tratarnos con dignidad y preguntarnos sobre nuestras actividades unidad o pretensiones pero de un modo humano y casi casi si queríamos. Solo teníamos obligación de responder el número de chapa y el nombre y graduación... y nada más una cosa fácil a una celda digna y a descansar. De momento teníamos serias dudas a la pregunta del numero de identificación... ¿será la chapa esa que se lleva al cuello?... claro hombre esa misma pero coño si no teníamos ninguno no existían, valla primer problema... hummm y si caíamos en manos de alguna tropa algo bárbara... digamos como angoleños, zulúes, o similares gentes que joder no tratan bien ni a sus mujeres... y menos después de lo que se veía en las guerras de independencia africana. Bah no pasa nada solo era la mili no había guerra ni nada parecido, eso era un consuelo...además... pensábamos que de todas formas éramos soldados y la caña llegado el caso sería para los oficiales y suboficiales... ja ja ja. Nada esto estaba chupado, sin pegas. Pasar un rato algo incómodos pero nada.

Poco a poco nos acercábamos a la fecha designada y nos dieron unas normas digamos algo mas diferentes. Para empezar nos dijeron que dar información al enemigo era traición y que podían fusilarte por ello, joder empieza mal esto... También decían que nosotros no llevábamos galones ni identificaciones en el uniforme... Adiós a que supiesen quien es el oficial (al menos a primer golpe de vista), Ha y otra cosita algo mas ¿molesta?.. si digamos MAS MOLESTA... Que si nos trincaban pues que a los boinas verdes y similares no se les aplicaba la Convención de Ginebra, claro no de un modo oficial que estaba feo... pero que mas da si te iba a caer la del pulpo. Malo malo pues ya pensábamos que en esta pruebecita alguno iba a recibir estopa.

Para animar el cotarro los veteranos, para entretenerse con nosotros, entre cubata y caña, nos decían más o menos: Os queda poco para la evasión y escape, joder como os van a poner.... una vez a uno le rompieron los brazos... Una vez a uno se lo tuvieron que llevar casi desangrado... A otro le metieron tal paliza que no le conocía ni su madre... Ala a acojonar a los capacitontos... mira que bien la diversión.

Luego, cuando es uno veterano, se entiende lo que disfrutaban ellos en ese momento, je je je.. era la mar de divertido hacérselo a los capacitantes. Nos hablaban de heridas, golpes, roturas de huesos, de meter al personal colgado de los pies en un pozo con agua, de partes y denuncias puestas por los médicos al ver los tratos recibidos... Incluso que esto estaba prohibido hacerlo por el alto mando, pero como aquí se pasaban todo por el forro de los cojones lo hacían.... procurando no matar a nadie... aunque si pasaba decían que había sido haciendo rappel o despeñado en una marcha. ERAN MAS BRUTOS QUE LA LECHE... MENUDA TROPA SEÑOR SEÑOR.

Así es que la idea de que no soportaría aquella historia se hacia mas y mas clara... me decía a mi mismo joer si no tengo yo ni dos tortas ya me dirás, al primer grito canto hasta la tarara y lo que me pidan... claro yo no soy el gallego o cascabeles o tal y tal (unos compañeros)... en fin que sea lo que dios quiera. Así entre cavilaciones y demás salimos al campo un día como tantos otros a patear y dar golpes de mano uno de tantos ejercicios a los que ya estábamos habituados. Como siempre en una casa semiabandonada montamos el campamento cerca del puerto de Fates. Como siempre hicimos marchas nocturnas y diurnas, cruzamos el puerto de Fates, nos pintábamos, preparábamos y dábamos golpes de mano.

Una noche nos indicaron un nuevo golpe de mano (como siempre) así que preparábamos el equipo, lo silenciamos para no hacer ruido, pintura de corcho, etc... salimos a formar a la calle y a pasar la revista pertinente. Era entonces mediados de diciembre una noche ventosa con amenaza de lluvia, poca luna y muy fría. Una buena noche para un golpe de mano pues el viento era fuerte. Pasamos, como siempre, uno a uno la revista de equipo saltando sobre el terreno. Pero de repente sin mas ni menos comenzaron a gritar y a empujarnos nos quitaron el armamento sin llegar a atinar ni como ni porque... nos convirtieron en prisioneros de guerra...y nos cachearon.

ASI SIN COMERLO NI BEBERLO nos encontramos a empujones y alguna que otra patada (no demasiado dolorosa la verdad) atados de manos y en el suelo de rodillas con las piernas abiertas y la cara tapada por la especie de pasamontañas que usábamos, estábamos de tres entres o de cuatro en cuatro (no recuerdo muy bien) pegando nuestro pecho y partes genitales a la espalda y el trasero del de adelante (todos de rodillas) el primero pegado a la pared.

En breve tiempo comenzamos a desboronarnos comenzaron a coger a uno de nosotros de una forma poco ortodoxa, solo oíamos como caía al suelo o notábamos como golpeaba, al levantarse a tirones y empujones, a los que tenia al lado. Empezaron los gritos en algún lugar cercano, quejidos de dolor y miedo. Al tiempo sonaban golpes de bofetadas, patadas y golpes en diversas partes del cuerpo de los que llevaban a la sala de confesiones. Al poco rato oíamos quejarse muchísimo a uno de los nuestros y de repente al sanitario que nos acompañaba que era del TEAR, mantuvieron una discusión casi perpetua entre el y nuestro sargento, gritaban en un tono desafiante ambos. VOY A DAR PARTE AL CORONEL DE TODO ESTO, ESTAN DESTROZANDO A ESTOS CHICHOS decía el sanitario. QU COJONES VAS A DECIR TU NADA AQUÍ LAS COSAS SON ASI, ESTOS SON PRISIONEROS Y TIENEN QUE CONFESAR Y SI ME TOCAS MUCHOS LOS HUEVOS TE PONGO PEOR QUE A ELLOS A OSTIAS (que majo el sargento). PUES NO PIENSO PRESTARME A CURAR A NADIE, LLEVO COSIDOS A TRES CON SUTURA POR VARIOS SITIOS, HAY UNO QUE HE TENIDO QUE PONERLE MAS DE 30 PUNTOS DE UN CORTE... LOS VAN A MATAR Y NO ME HARE RESPONSABLE... etc. etc. así hora tras hora.... Mientras los gemidos se hacían más cercanos pues cada uno que entraban era un poco menos lo que me quedaba a mí para entrar. Bueno pues todo eso era la música de fondo...

El resto provenía de los interrogatorios. Preguntaban a cada uno quien era... mientras se oían mamporros... ¿QUIÉN ERES?, ¿QUÉ HAS VENIDO HA HACER?, ¿CUÁNTOS SOIS?.... alguno respondía SOY FULANO DE TAL; CAPACITANTE... el numero pues no (si no teníamos)... La respuesta era contundente ¡OTIA MI SARGENTO UNO QUE HABLA NUESTRO IDIOMA! ¿SI? PUES DARLE PAL PELO HASTA QUE HABLE POR LISTO... y comenzaban los palos y los quejidos... VES COMO HA QUEDADO ESE PUES TU VAS A QUEDAR PEOR AUN... se oía. A esas alturas los nervios jugaban malas pasadas, a mis lados oía cuchichear a mis amigos, alguno lloraba otros reían de puro nerviosismo pasaban por detrás los guardias y cuando oían algo daban un empujón o culatazo al ultimo de la fila. Con lo que se conseguía el efecto domino pues el ultimo en esa posición de equilibrio y dolor golpeaba al de adelante con su cara en su nuca y este al de adelante y el segundo al primero que daba un jetazo en la pared. Cosas de la física. Ya veis incluso física aplicada se aprendía en la UOE. De cuando en cuando y para mermar mas nuestro animo nos echaban agua helada en la espalda por el cuello para que cayera directamente en la piel y no en la ropa, Uf que impresión mas mala por que como uno daba un respingo, pues vuelta al efecto domino.

De repente me toco a mi, me cogieron de la ropa por la espalda y de un fuerte tirón me levantaron del suelo sacándome de mi sitio y medio arrastrándome con las manos tapadas y lo ojos vendados, no veía y tropezaba con los pies de los que aun estaban de rodillas, en ese pasillo donde nos tenían, las piernas medio adormecidas por el largo tiempo en esa posición tan incomoda no me respondían lo suficiente. A todo esto hay que añadir que el miedo y los nervios se apoderaron de mi hacia ya tiempo. No me dio por llorar ni por reír ni por nada de nada, simplemente era un muñeco que casi ni sentía ni padecía.

Me tumbaron boca arriba de un par de golpes y un cabezazo en el suelo que di al caer me produjo una sensación de total indefensión. Estaba a su merced y no podía hacer nada. Comenzaron a preguntar a gritos ¿QUIÉN ERES?, ¿CUÁNTOS SOIS?, ¿QUÉ HACES AQUÍ?.. ¡CONTESTA CABRON!... (poco más o menos)... recordé la frase de “este habla nuestro idioma...” así que decidí no decir ni mu... y eso hice. Calle como un muerto y aguante varios golpes en mis costillas. Pero no dije ni un ¡AY! Mientras preguntaban echaban agua a lo bestia desde un cubo o bidón en mi boca y nariz, lo cual daba una sensación de ahogo y de falta de aire muy molesta. El suelo era una mezcla de agua, ceniza y arena que formaba una pasta pegajosa, seguía oyendo a alguien quejarse y gemir muy cerca, gritaba y se dolía. En un momento determinado me dijeron, mientras de fondo el sanitario discutía con el sargento la conveniencia de evacuar a uno que esta mal herido, ¿NO QUIERES HABLAR..... ERES MUY MACHOTE NO? el tono cambio y no era tan amenazador, mira lo que te va a pasar si no hablas... pero tu quedaras peor..... me levantaron mi venda de los ojos durante uno o dos segundos y delante de mí a unos 4 metros o así iluminaron a uno de mis compañeros que era atendido por el sanitario mientras le gritaba al sargento. El capacitante estaba hecho una bola apoyado en el suelo y la pared encogido y sangrante desde la cabeza a los pies. En esa posición de ovillo acurrucado en un rincón, el sanitario le colocaba unas vendas llenas de sangre. Tenia vendada la cabeza y parte de los brazos, la sangre se le notaba a través de ellas y de su ropa, él gritaba de dolor y pedía por favor que no le pegaran mas, la luz que iluminaba la escena era tenue casi nula, como la de un quinqué lejano. Fue como una imagen fotográfica que aun conservo en mi retina y que aun conservo. Por unos segundos dude, deseaba dar mi nombre y que me dejaran, esa imagen me aterrorizo. Volvieron a taparme la cara echándome más litros de agua para impedir mi respiración y me dieron algunos golpes. Mientras seguían los chillidos y las discusiones, alguien me pregunto de nuevo ¿CUÁNTOS SOIS?, ¿CÓMO TE LLAMAS?, ¿QUÉ HACES AQUÍ?... rápidamente como el rayo pensé en el que vi lleno de sangre, pensé en mi y en mi madre y hermana... TENIA MUCHO MUCHO MIEDO, pero callé... volvieron a preguntar y callé de nuevo. Recibí algún golpe mas y me sacaron arrastras, mientras traían a otro. A los pocos minutos le oí decir ME LLAMO FULANO DE TAL y me alegre por mí. Lo había conseguido este alfeñique se supero a si mismo no consiguieron sacarme ni un AY de dolor, nada absolutamente salio de mi boca. Pero como es evidente muchos callaron como yo otros dijeron lo que les permitía esa convención de Ginebra pero nadie revelo datos al margen de eso.

Cuando todo a cabo nos ataron el pie derecho al de adelante y al de atrás formando una fila y con las manos aun atadas. Nos comenzaron a subir a un camión. El camión tenia el portón de atrás con un escalón a una altura considerable. Con normalidad había que subir amarrándose o ayudados por el de arriba. En esta ocasión subieron a los dos primeros, pero a los demás solo les ayudaban un poco. El mantener el equilibrio era casi imposible, de cuando en cuando, creo que tres o cuatro veces, alguno caía desde el escalón, y como llevaba el pie atado al de arriba y al de abajo, arrastraba a los que ya estaban subidos al suelo tras el. Por fin subimos todos y comenzó el viaje y una tormenta de tres pares de narices. Paro el camión en algún sitio alguien nos soltó los pies a dos o tres de nosotros los bajaron y los dejaron ahí sin más. Solo les dijeron mañana a las 9 en el campamento. Más tarde me toco a mí y a otros dos.

Llovía a mares, el viento era muy fuerte y con la lluvia parecía que te estaban echado agua con una manguera de presión, el frío era intenso. Llevábamos puesto solo la camiseta y la guerrera. Como a estas alturas ya éramos algo más pillos que al principio, habíamos escondido en diversas partes de nuestro cuerpo algunas cosas por si acaso. Yo en una bolsa estanca llevaba cerillas y papel higiénico, de las raciones de campaña, en la caña de la bota dentro del calcetín, y una linterna pequeña que llevaba otro en algún sitio. Usamos la linterna por que evidentemente lo que yo tenía no tenia mucha utilidad en ese momento. Comenzamos a andar pero en sentido contrario al camión por si nos encontrábamos a alguno más adelante. Los perros de las casas cercanas ladraban cuando notaban nuestra presencia. Pasamos mucho frió y andábamos sin saber donde estábamos calados hasta los huesos. Uno decidió que lo mejor era refugiarse en un puentecillo que pasamos salio de la carretera y bajo apoyándose en algo que pareció una piedra con musgo... je je je... era el lomo de una vaca o toro que había pensado eso antes que él... apareció el tío subido unos segundos en el animal mientras este salía corriendo mientras mugía. Nos reímos un poco pero no demasiado. Decidimos llamar a alguna casa, por que era imposible seguir a cruzar el puerto de Fates en esas circunstancias. Llamamos a una casa que tenia luz y nos atendió una mujer compresiva y muy buena que nos dio algo de leche tibia con coñac y nos dejo el pajar para dormir. Así que eso hicimos y nos acomodamos empapados en el pajar. Recuerdo que algo me despertó esa noche algo como si me rascaran en la barriga... abrí los ojos y tenia encima de mi estomago una rata, me moví un poco y seguí durmiendo pues mi agotamiento llego a poder mas que mi aversión a estos animales... me daban igual, al menos esa noche. Por la mañana nos hicieron una fogata y secamos nuestras ropas, mientras desayunábamos leche con pan tostado aceite y azúcar, algo de coñac unos cigarrillos que nos ofrecieron. Todo un lujo. Así mas tarde cruzamos el puerto de Fates y llegamos al campamento, la verdad que algo tarde serían las 10 o así. Así que al regreso el capitán después de darnos un buen rapapolvo y el sargento que nos estuvo buscando y nos encontró en el molino de aceite fue el que nos llevo al campamento... entre los dos decidieron que volviéramos a cruzar el puerto regresáramos al molino y volviésemos de nuevo... DIOS para habernos matao... ala andandito para FATES otra vez... en fin gajes del oficio.

Esta prueba ya estaba pasada. Por fin y ya nos quedaba solo unas 2 semanas de capacitación y en esas semanas la supervivencia.

NOTA: para los que piensen mal... el herido era uno que lo simulaba, la sangre era mercurocromo, los gritos eran puro teatro, los golpes palmadas o palos en las paredes y el suelo, y no pusieron puntos a nadie... TODO ERA MENTIRA... pero NOSOTROS CREIAMOS QUE ERA REAL, TOTALMENTE REAL... solo nos golpearon algunas veces pero como medio de asustar por que no hicieron daño físicamente. Que luego hay mucho mal pensado y mucho bobo que lee las cosas como les sale de la entrepierna. NO FUE NADA DE MALTRATO HACIA NUESTRA PERSONA QUE CONSTE.

 

 

 

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