
Capítulo 2º
MIS PRIMEROS DÍAS EN
CAPACITACIÓN
Pasó la primera noche apenas sin un periodo mayor de unos pocos minutos de sueño, pues la tensión y el miedo nos hacia despertar por cualquier cosa, al menos a mí. Recuerdo que cuando se acercaba la mañana mi pánico regresaba con mas fuerza, el temor al nuevo día se hacia mas y mas grande... ¿qué no hubiera dado yo por que no amaneciera?... cuantas dudas se agolpaban en mi cabeza... ¿Que me ocurrirá hoy?... ¿que nos harán?... y mil malos pensamientos más; mientras pensaba abría los ojos con temor, veía la claridad del alba y los cerraba de golpe acurrucándome entre las sabanas de mi litera, como el niño que se esconde entre sus sabanas en para huir de los monstruos de su habitación, con ello pretendía retrasar el inexorable paso del tiempo; detenerlo era mi obsesión.. ¿Pero cómo? Entre tanto pensamiento, y sin que los dioses me hicieran caso el reloj continuo su camino y el sol termino por iluminar, como cada mañana, el patio que nos separaba de la 5ª compañía, que estaba enfrente, y con él ilumino sin piedad la UOE mientras el toque de diana sonaba como suena la voz del carcelero al condenado "vamos ha llegado la hora".
El suboficial de servicio y el cabo de cuartel se encargaron de devolvernos a la realidad a gritos y a golpes de machete en las literas, este último sonido se sentía mas que se oía; se sentía de una manera infernal y odiosa... De tal forma que hubiera sido capaz de asesinar al energúmeno que lo hacia.
Nos vestimos lo más rápido que pudimos, y comenzamos a correr para hacer la cama para asearnos y para ir a desayunar, cosa que solo consiguieron algunos, al regreso formamos para pasar lista y comenzar con la actividad del día.
No puedo relatar a partir de ahora como fue el día a día, obviamente, faltaría espacio y memoria, amen de aburrir en exceso al que lea esto. Por otro lado con lo poco que expondré tendrá sin duda tiempo de aburrirse y dejarlo... Si no lo hago yo primero. Así es que relatare lo más curioso, gracioso, lastimoso o lo que crea que debo contar... Si mi memoria y moral me lo permite.
Pues bien una vez pasada la lista recuerdo, pues esto es de lo que no se olvida, que el barbudo de la noche anterior, junto con alguno mas, coloco una silla y detrás de esta una mesa sobre la mesa una maquina de pelar (manual, que antes no había eléctricas). Dios santo, nos temíamos lo peor mientras veíamos como se regocijaba en la preparación de su escenario, lentamente coloco el material necesario maquina, toalla, cenicero... "bota de vino" objeto que le acompañaba creo que incluso a la ducha, silla, escoba y recogedor. Se tomo su tiempo mientras nosotros le mirábamos aterrados, pero entre rato y rato comenzamos a bromear y a observar las cosas que había en la unidad, el lugar que ocupaban los estoles, una rarísima palabra que desconocíamos por completo, las taquillas, la sala de teórica, la tele, etc.
Llego un sargento "enorme" y nos descubrió que los 4 que acompañaban al barbudo eran los cabos de capacitación, nuestros monitores, y él nuestro sargento. Y sin mas mando al primero colocarse en la silla, y el barbudo comenzaba a pelarle la cabeza, mientras gozaba con ello, entre trago y trago y cigarro y cigarro nos pelaron a todos al 1, después nos tomaron la filiación y por ultimo nos repartieron el equipo individual, un cinturón de combate, cantimplora, botiquín, poncho, etc. y nos asignaron un arma, mejor dicho 3 armas un cetme modelo C (el chopo), un subfusil Z45 (o 47 o algo así), y un máuser (mosquetón), este ultimo estaba inutilizado y servia para la instrucción, nos dijeron que quien partiera su máuser en instrucción ganaría la boina directamente... yo un tiempo después lo partí en dos, separando la culata del cuerpo del arma.. Pero no me sirvió de nada pues se rompió de puro viejo y por que como supondréis era una mentira de esas que se dicen a los reclutas.
El resto del día no recuerdo como lo pasamos imagino que esto de antes se llevo gran parte de la mañana, si no toda. Y por la tarde nos dieron una charla de lo que se esperaba de nosotros y de como haríamos la capacitación. Lo que sí recuerdo es que a partir de las cinco tuvimos la tarde libre y por fin comentamos, bromeamos y conocimos a los que ya eran veteranos; cosa que nos costo nuestras pesetillas en invitaciones. Ellos nos pusieron al día del funcionamiento del comedor y las horas de comida, la cantina y varias cosas más.
Al día siguiente comenzaron a prepararnos para ser unos buenos boinas verdes, esto suena bien pero claro es fácil decirlo así aunque más bien habría que decir: Que al día siguiente comenzó nuestro calvario, nuestros días de sufrimiento, los días de "sangre, sudor y lágrimas (que hubo de todo)". Comenzamos con gimnasia... ¿O era magnesia?.. No sé, no sé... para mi no era mas que tortura. Vestidos de deporte (pantalón corto, camiseta y deportivos "la tórtola") corríamos a diario unos 10 Km. Para mí era tremendo, un esfuerzo que jamás hubiese pensado que podría realizar. Pero no era eso lo peor si no lo que venia después... a la carrera nos cambiábamos de faena y cogíamos el máuser; y vuelta a empezar a correr otros 6 u 8 Km. hasta llegar a la zona donde hacíamos la instrucción. Y si no podíamos ir tan lejos... No importaba a dar vueltas al patio y luego la pista americana, o instrucción, o lo que se les ocurriera.
Por las tardes teórica, cada día de un tema diferente, topografía, comunicaciones, señales, etc. Bueno esto si... ya que no destacaba nada de nada en rendimiento físico... Destacaría en rendimiento intelectual. Aprendía como un demonio, mi cerebro absorbía las enseñanzas, como una esponja el agua, si no recuerdo mal era el primero en estos temas el numero uno. No es de extrañar pues en el CEIM (Centro de instrucción de infantería de marina, de Cartagena) fui él numero uno gracias a las notas que saque en teoría y armamento y no por la fortaleza física que era mediocre.
Para finalizar este capitulo, os contare mi primer castigo... fue el ultimo de tipo individual faltaría más.
Andaba yo en la mañana de mi primer sábado en la lavandería, un sitio donde se lavaba la ropa pero no con maquinas lavadoras automáticas, con esas no, si no con maquinas humanas... es decir que cada uno se lavaba la ropa a mano y con los más modernos instrumentos de limpieza "un cepillo de raíces y una pastilla de jabón lagarto". Esta lavandería era una zona con varias piletas donde uno frotaba y frotaba y frotaba su ropa, aclaraba y aclaraba y aclaraba... y tendía al sol su colada. Pues como decía, estaba yo en estas lides cuando un compañero vino a buscarme "Cuesta vete corriendo a la Unidad que el sargento de servicio te anda buscando desde las 8 de la mañana", serian las 11 o las 12 cuando me encontraron. La madre que me parió, ¿qué he hecho yo de malo? Si anoche hice mi imaginaria, y nada mas... nadie me ha dicho esta mañana nada de nada, joer joer... Salí corriendo, no sin antes dejar a cargo mi ropa a un amigo, y me presente al sargento que no me abofeteo por que no quiso.
El hombre me pregunto ¿tu has hecho imaginaria, esta noche, no? SI MI SARGENTO, ¿sabes que los imaginarias salientes son los encargados de barrer y fregar la compañía antes de las 8, no?... NO MI SARGENTO... ¿no?.. Hombre chaval si es por eso no te preocupes hijo; yo te lo explico en un momento y ya esta... Mira los imaginarias entre el toque de diana y la media hora posterior sin que nadie les diga nada, se pone a barrer y fregar la compañía... Así de sencillo... ¿Lo has entendido bien?.. SÍ MI SARGENTO... Bueno bueno pues eso es todo... Pero el caso es que no sé yo si se te olvidara esto la próxima vez... así es que estoy pensando que deberías hacer algo para no olvidarte... ¿No crees? SÍ MI SARGENTO.. Ah muy bien muy bien... Mira ¿ves esa bala de obús que hay aquí?... SI MI SARGENTO......... ¡PUES LA VAS A COGER Y TE VAS A PONER A DAR VUELTAS AL PATIO HASTA QUE YO ME CANSE, GILIPOLLAS!
La bala de obús a la que el sargento se refería son las balas que adornaban las puertas de la Unidad, que no sé cuantos kilos pesaban 20, 30, 40... Da igual no tiene importancia. Pues cuando yo levante la dichosa bala me peso como unos 60 Kg. Era enormemente pesada para mí. Con ella en los brazos comencé a andar dando mi primera vuelta al patio, cosa que no conseguí del tirón. Al terminar la primera vuelta pase al lado del sargento y me dijo ¡OTRA MAS, QU AUN NO ME HE CANSADO!... pero esta segunda fue horrorosa, no podía con la bala ni tres o cuatro pasos seguidos, me paraba a cada poco, creía que era mi final en la Unidad, el obús me pesaba ya unos 100 Kg., sudaba a mares, y no veía el fin de este castigo. Mientras yo padecía mi infortunio los soldados que estaban en el patio jugando al fútbol me animaban, me daban consejos "ponte el obús al hombro que en los brazos no podrás"... ¿Pero como coño lo subía yo hasta el hombro?.. Si iba encorvado, sudoroso, falto de respiración y de aliento y más que llevarlo lo arrastraba. Cuando termine la segunda vuelta el sargento, imagino que al ver mi estado lamentable y por evitar un mal mayor, me llamo y me dijo: ¿supongo que no se te olvidara nunca lo que te he dicho? (Saque fuerzas de flaqueza y le conteste) NO MI SARGENTO. Me ordeno dejar la bala en su sitio... Pero entre el sudor y la flaqueza de mis brazos esta fue resbalando y dando un golpe al suelo que no sonó ya que mi grito apago el inexistente sonido, pues no llego al suelo si no a mi dedo gordo del pie izquierdo haciéndomelo polvo. Tuve el dedo varios días amoratado e inflamado, pero no pude quejarme ni pararme ni una sola vez.