¡¡SOY CAPAZ!!

 

                                                   

    (CORONEL D. JULIO YAÑEZ GOLF )

 

ANTECEDENTES

 Al conmemorar, el 2 de Septiembre del 2006, el cuarenta aniversario de la fundación de la Unidad de Operaciones Especiales de Infantería de Marina, he sentido la necesidad de pensar en ella y reflexionar sobre sus comienzos. Y ¿qué mejor manera que manifestar por escrito la forma en que esa unidad marcó para siempre mi vida? Convencido estoy de que todos los pasos que fui dando, desde mi adolescencia, fueron encaminados, sin ser yo consciente de ello, a un mismo fin.

 Finalicé mis estudios de 7° de Bachillerato y examen de Estado en el colegio del Pilar, bajo la batuta de mis queridos Marianistas, quienes supieron inculcar, a tantas generaciones, cómo la veracidad nos guía por sendas de honor siguiendo aquel lema de  San Juan:  “LA VERDAD OS HARA LIBRES”. Nunca he olvidado su esfuerzo por hacernos comprender que toda juventud vigorosa y auténtica ha de presentarse como signo de verdad.

 Mi madre, en ese momento, me condujo a la presencia del General Hungría (DIGENPER del Ministerio del Ejército), compañero de mi padre fallecido unos años antes, con el que nos unía una gran amistad, para que me orientara profesionalmente. Al enterarse de que aun no había cumplido dieciséis años, mostró sumo interés en que ingresara en el cuerpo de Ingenieros. Recuerdo sus palabras”Serás el teniente más joven de España”. También recuerdo su expresión cuando escuchó mi respuesta: “Yo quiero ser marino”. No quería enterarse; no podía comprender cómo proviniendo de una familia de Ingenieros Militares, tenía ante él una “oveja negra” que derrotaba hacia la Marina. Fue aquel un duro pulso que a la vista está acabé ganando.

 Y, llegado este momento, quiero agradecer a mi mujer (sufrida, fiel, vocacional, madre de 10 hijos, en una palabra auténtica mujer de militar, a la que tanto debemos España y todos nosotros) sus manifestaciones, en un reciente artículo de esta Revista de Marina (Dic 2005) referente a la toma de Mando de mi hija Esther, del patrullero LAYA...: “Por aquel entonces desconocía aún que un proyecto en la mente de aquel infante, era ya un hecho consumado. Sin medios, con el apoyo de un coronel, Galinsoga, y la crítica de algunos, salió adelante. Todo superado por el entusiasmo y la entrega de unos hombres que confiaban a ciegas en su capitán”.

   Ante mi obstinación: “Quiero ser marino, quiero ser marino...” el primer paso que dio mi madre fue el de apuntarme a la “Mili” de voluntario. Con el tiempo tuve que agradecérselo ya que me permitió conocer y convivir con el soldado en su auténtico “status”. Fueron dos veranos realmente productivos los que pasé en el Regimiento de Transmisiones del Pardo, cuyo Coronel me envió al destacamento de palomas mensajeras, en pleno coto del Palacio. No quiero ahora decir que la vida allí fuese dura, sino pintoresca. Compartíamos el aseo con las mulas en su abrevadero pero a distinta hora, lo que, sin duda, favoreció que nos apropiáramos de sus propios parásitos que desertaron de ellas para albergarse en nuestros jóvenes y apuestos cuerpos. El cocinero nos deleitaba cada día con el mismo menú: judías a la vinagreta y ensaladilla imperial. No obstante, de cuando en cuando era necesario sacrificar alguna paloma “herida en el servicio”, con lo que recibíamos alguna sobredosis de vitaminas.

 Debo de reconocer que yo recibía un trato especial, por parte del sargento Quetklas, etc. de Puesto, que con una mala leche acentuada me consideraba “el recomendado del Coronel” y así se esforzaba en tratarme. Pero el hombre tenía sus razones ya que la  recompensa que recibió al regresar de la División Azul, con dos Cruces de Hierro al Valor, fue la de ser degradado a cabo 1° por su analfabetismo.

 

 TRAYECTORIA PROFESIONAL

 Tras las sufridas oposiciones a la Escuela Naval Militar, cumplía mi destino y mis sueños como Aspirante de Infantería de Marina, el 1º de septiembre de 1955.

 La compañía de Escaladores Anfibios que fue creada por la Inf. de Marina, en el Ferrol (por entonces del Caudillo), se trasladó en 1957 al Tercio Sur de San Fernando, hasta que con la creación del Grupo de Apoyo quedó incorporada al mismo. Y en esa compañía de Escaladores quise realizar mis prácticas de Alférez. Y menciono este hecho porque nunca olvidaré al gran oficial  y gran guerrillero que mandaba dicha unidad, Capitán de la Puente Llovera que supo reconducir y estimular mis aspiraciones y aptitudes hacia las fuerzas Especiales. Al ascender a Teniente igualmente recibí su apoyo al pedir el curso de Aptitud  de Montaña. Casi sin darme cuenta iba orientando mi carrera hacia una preparación militar adecuada al futuro que me aguardaba. Por lo tanto  solicité y realicé con éxito, los cursos de Instructor y Profesor de Educación  Física y de Buceador de Combate ante mis distintas solicitudes el Col. Curiel, bajo cuyo mando me encontraba, me llamó a su despacho para comunicarme una gran noticia : “Yáñez, se ha convocado un curso de monaguillo y es posible que quiera apuntarse”.

 

DESARROLLO DEL CURSO.

 Fue en septiembre del año 1965, cuando el Tte. Larrumbe (mi gran amigo y compañero, “el más poderoso”) y yo, tras superar las severas pruebas físicas, comenzamos el X (1° para la Armada) Curso de Mando de Unidades de Operaciones Especiales (Guerrilleros). Confieso que accedí a él con la intuición de que si lo superaba, algo grande reclamaría la Infantería de Marina de mi vocación de servicio a Ella y a mi Patria. Y acudí a Jaca con el orgullo de pertenecer a este honorable Cuerpo que desde 1537 tomó la mar como escenario del mundo y, bajo estrellas de todas las latitudes, vio cómo los soldados del Tercio de la Corona, transformado en Infantería de la Real Armada, se batían, sable de abordaje en mano y pecho generoso, escribiendo páginas de heroísmo selladas con su sangre.

 Intentar plasmar en pocas líneas la categoría y utilidad del Curso de Guerrilleros es utopía total. Son muchos los países que envían oficiales muy cualificados a la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca. Su utilidad para la formación, adiestramiento y buen gobierno de unidades especiales resulta imprescindible. Agradezco a nuestros excelentes “protos”: Agüera, Ceballos, Regueira y al gran Chiqui (Frías, ¡mi general!) sus desvelos por el capitán Yáñez y los responsabilizo, en gran parte, de la creación de la Unidad de Operaciones Especiales de Infantería de Marina.

 La organización del curso de Guerrilleros está perfectamente estructurada en fases a cual más completa e interesante: (topografía, supervivencia, tiro, combate cuerpo a cuerpo, artes marciales, paracaidismo, información y guerrillas, buceo...) Los profesores destacan por su sentido de la dura realidad; son ejemplares y saben estimular al alumno con severa rectitud.

 Al día siguiente de nuestro ingreso, el profesor de Bromatología, nos condujo a las “cochineras” donde retozaban enormes marranos. Formó patrullas de tres hombres. Tiró de  cuchilla de afeitar y, tras sujetar a un pobre puerco, lo capó limpiamente. Con los testículos aun humeantes, pasándolos por el grifo (supongo que por si las garrapatas) procedió a seccionarlos y se los zampó sin mueca alguna. Feliz por su hazaña ejemplarizante, nos animaba: “Ahora les toca a ustedes, ánimo que están muy sabrosos y tienen gran cantidad de proteínas”. Dos sujetábamos las patas traseras del puerco de turno, mientras que el tercero le defenestraba. Procedimos luego a echarles polvos revitalizadores en el agujero producido y soltamos al gorrino, de cuya suerte nunca más se supo. Troceados los genitales tocábamos a la tercera parte de dos testículos por elemento vivo. El semen del pobre animal chorreaba las comisuras de nuestros labios. Los rostros pálidos y nauseabundos..., el espectáculo era dantesco, por lo que no creo conveniente proseguir con más detalles.

 El “proto” nos había dado ejemplo y no íbamos a ser menos. ¡Faltaría más!...Creo que este es el sistema adecuado a emplear con el  “carpetovetónico” aspirante a guerrillero. La prueba sufrida tenía su razón de ser. A parte del factor moral, certificaba que en las fases de supervivencia, en las que tantas porquerías comeríamos, suponiendo que encontrásemos algo para comer, nuestros estómagos no fallarían. Como colofón pasé dos años sin volver a probar carne de cerdo.

 

HISTORIA DE LOS COMANDOS.

 El verdadero desarrollo de los Comandos o “Leopards”, entrenados en tácticas de guerrillas y desarrollo de misiones especiales, no llegó hasta el verano de 1940, como creación típica inglesa. Antes de la evacuación de Dunquerque, con tropas inglesas cruzando aun el canal, W. Churchill requirió la creación de grupos de incursión en las costas europeas, ocupadas por los alemanes. El objetivo era que mantuvieran el espíritu ofensivo y produjesen en el ejército alemán sensación de peligro con la  consiguiente inmovilización de fuerzas. Estos Leopardos o “STORM TROOPS” llevaron a cabo la mayor parte de las misiones con más riesgo de la GM II, convirtiendo en legendarias a las Unidades que portaban la Boina Verde.

 

HISTORIA DE LA UNIDAD DE OPERACIONES ESPECIALES

 El día 1 de SEP. de 1966, un capitán recién terminado el curso de guerrilleros, lleno de ilusión y proyectos, se presentó al Coronel Martínez de Galinsoga, jefe del Grupo de Apoyo (Grupo Especial de la Infantería de Marina) ubicado en San Fernando (Cádiz), quien le ofreció mandar la primera compañía para que inculcara en sus soldados su espíritu.: “Perdone, mi Coronel, quiero fundar una unidad de operaciones especiales”.comentó: ¿No serán Boinas Verdes llamados Comandos? ”Si, mi coronel”. Miró su reloj y dijo: Capitán, dispone de dos minutos para intentar convencerme”. “Mi coronel: el Ejército de Tierra, presume de tener las Compañías de Operaciones Especiales (COES), recientemente fundadas y quiero que nuestra Infantería de Marina, disponga de la mejor unidad especial del Ejército Español. Serán infantes de marina que, voluntariamente elijan estar más vigorosamente instruidos sirviendo a la Patria en los puestos de mayor riesgo y fatiga. Tendrán que ser conscientes de que ser Infantes de Marina hasta las últimas consecuencias “VALE LA PENA”. Serán “Valientes por Tierra, Mar, y Aire” (paracaidistas), llenando de prestigio al Cuerpo con su moral y bien hacer. Mi Coronel, dispondremos de una fuerza especial que con su peculiar adiestramiento, y  alistamiento para intervención inmediata, se encontrará siempre a disposición del Mando cuando la Patria necesite una Unidad  de prestigio y eficacia... (y, en efecto, nos enviaron a Guinea  “Operación CAYUCO”, embarcados en el crucero Canarias, como buque corsario sin bandera. A la recesión de Sidi Ifni “Operación TABAIBA”; al Sahara...y aunque no fue necesario entrar en combate, estábamos preparados para ello...) El Col. Galinsoga ordenó a su secretario: “Dé al Capitán lo que necesite. “Capitán Yáñez dentro de poco iré a verle al campo”.

 Consta en mi Hoja de Servicios:

 Terminé el curso de Operaciones Especiales con la aptitud de Cazador Paracaidista, reconocida por el Ministerio del Ejército y del Aire, no siéndolo por el de Marina (ni a mí, ni a los oficiales de la UOE que envié con posterioridad al citado curso) y con el contrasentido de que pasaportados por la Dirección de Enseñanza Naval, revalidábamos anualmente la citada aptitud. Unos años más tarde, el Centro de Buceo de la Armada envió a sus primeros oficiales al curso de Cazador Paracaidista, siendo reconocidos por la DIENA. Sólo entonces los paracaidistas de la UOE pudimos conseguir el reconocimiento oportuno.

 Con fecha 3 SEP elevo un escrito al Col. Galinsoga razonando entre otras consideraciones sobre la organización y adiestramiento de la nueva unidad:

 “Pendiente de aprobación por la S.A. la creación de la Unidad de Operaciones Especiales, parece aconsejable la formación de un cuadro de mandos que con una selección e instrucción adecuada, sea en un futuro próximo el núcleo base de dicha organización, o sea de la U.O.E. Como motivo de satisfacción, de orgullo en su adiestramiento, incluso para estímulo de su marcialidad, los soldados estarán dotados de la boina verde, distintivo de las unidades especiales”. En las circunstancias en que nos encontrábamos se comprenderá que hasta que dicha prenda de cabeza no fue declarada reglamentaria el 30-OCT-1972, nos la tuviésemos que pagar “a escote” todo el personal de la U.O.E.

 Empecé a trabajar prácticamente sin nada. La Cía. de Escaladores me apoyó proporcionando un suboficial, algo de tropa que fui renovando según selección y abundante material y vestuario de escalada. Mi problema era que la unidad que pretendía crear, al no estar reconocida, carecía de presupuestos, plantilla de personal y por supuesto de tablas de armamento y material. En pocas palabras tendría que ocupar el “hueco” de los escaladores. Elegí oficiales y suboficiales voluntarios que supieran entregar cada día de su existencia al cumplimiento de sus cometidos, con la íntima satisfacción del deber cumplido.

 Fueron mis pioneros:  

 Deseaba que la UOE fuera para ellos un ideal, una lucha permanente, un reto a su valía. Quise hacer mío el lema “SOY CAPAZ” que entregué a la Unidad y todavía perdura y bajo el cual todo el personal a mis órdenes supo responder a lo que esperaba de ellos.

 Me responsabilicé de todo: seleccionar y organizar el personal, preparar y desarrollar los programas de adiestramiento, conseguir el material específico (en este punto contaba con la gran colaboración del excelente Carcavilla y sus raids al arsenal de la Carraca). Paradójicamente, el Cuerpo de I.M. que no tenía aun misiones de desembarco reconocidas, dispuso durante los años 1966-67-68 de la U.O.E., adiestrada para llevar a cabo misiones de reconocimientos, incursiones y golpes de mano, aplicando técnicas específicas (escalada, buceo, paracaidismo...). En unos momentos en que prácticamente se desconocían en I.M. las operaciones conjuntas, la U.O.E. programaba y desarrollaba abundantes ejercicios con toda clase de Unidades Especiales españolas: Submarinos, Helicópteros, Lanchas Torpederas, Centro de Buceo de la Armada, Brigada Paracaidista, E.M. Montaña, COES... y extranjeras: GROUFUMACO en la ATLANTIDE 67 y 69, con los reconocimientos previos y posteriores saltos en aviones franceses (Nort-Atlas) y embarcados en  el portaviones CLEMENCEAU y crucero COLBERT; comandos ingleses del R.M.C.; comandos navales americanos del SEAL en la SARRIO III, quizá uno de los ejercicios conjuntos de guerrillas y fuerzas especiales de mayor envergadura desarrollado en España; UDT's de Buceo, y Unidades de Reconocimiento americanas.

Embarcamos en el Dédalo (donde nos confundieron con “paracas” y tuve que aclararle conceptos al oficial de guardia).  Luego, cumpliendo mis órdenes “al pisar la UOE el Dédalo, sus cuadernas se rajarán”, recibí toda clase de felicitaciones del C N. Elizalde por la extraordinaria actitud y aptitud de mi Unidad. En junio de 1968, nos lanzamos en “rappel” sobre la playa del Sardinero en la SENADER y sin falsa vanagloria, alguien me relató la impresión causada en la máxima autoridad que presidió aquel acto.

 Cubríamos nuestras “sábanas de adiestramiento”, con innumerables ejercicios y campamentos hasta una media de más de veinte días por mes, incluidos: reconocimientos de ejercicios conjuntos, tiros y explosivos (Sotomayor 3 y 4) prácticas de escalada y supervivencia en Punta Paloma y Peña Arpada, desfiles de la Victoria, campamentos en Grazalema y más de una veintena de Adiestramientos a Flote con el Mando Anfibio, (ejercicios GADIR y GADEX). Hasta se nos envió a la cueva del Gato (Málaga), a practicar espeleología, buscando a unos “civiles” perdidos en ella, acudí con un equipo de Escaladores y Buceo de la UOE.

 A efectos de antigüedad en el reconocimiento de la UOE, como tal Unidad, todas las órdenes de ejercicios y comisiones a realizar, dispuestas por el Mando, desde el 2 SEP de 1966, venían referidas a la Unidad de Operaciones Especiales como tal Unidad. No estábamos reconocidos, pero se contaba con nosotros en todos los momentos “complicados” lo que nos llenaba de orgullo. Por este comportamiento y adiestramiento tan intensivo como eficaz, todo el personal de la Unidad recibió numerosas felicitaciones de autoridades españolas y extranjeras.

 

ADIESTRAMIENTO MORAL

 Recuerdo el especial interés que mostrábamos el cuadro de Mandos de la Unidad al educar a nuestros B.V.: “No quiero separatismos con vuestros compañeros de otras unidades. Somos, por encima de todo Infantes de Marina y debemos de mostrarnos orgullosos de nuestro heroico Cuerpo de Infantería de Marina Española “la más antigua del mundo”. Sentirnos cohibidos por la figura de nuestros infantes y bajo el peso de sus laureles, esforzarnos en ser dignos de tradición tan excelsa.

 Durante los siglos XIII y XIV los célebres ballesteros llamados TABLAS junto a los ALMOGÁVARES (privilegio que los “paracas” de Tierra, por cierto, parece han hecho suyo) que, al grito de “DESPERTA FERRO” y bajo el mando de prestigiosos caudillos como Roger de Flor, Bernardo de Rocafort o Berenguer de Entenza, escribieron uno de los capítulos más sorprendentes de la expansión del Reino de Aragón por el Mediterráneo.

 Roger de Lauria Almirante de la Flota, lanzó su célebre sentencia: “Los peces mismos a asomarse no se atrevan, si en el lomo las armas de Aragón no llevan”.

 El Tercio de la Mar toma lugar principal en la batalla de LEPANTO (7-Oct-1571), en donde sirvió como soldado aventajado Miguel de Cervantes Saavedra a bordo de la galera Marquesa. Se derrotó a la escuadra turca, acaudillada por Alí Baja “sacando” Cervantes, además de dos arcabuzazos en el pecho, una herida en la mano “siniestra” valiéndole el sobrenombre de “el Manco de Lepanto”. Tiempo más tarde al escribir Cervantes sobre las heridas en el combate, decía: “Estrella son que guían a los demás al cielo de la honra”.

 

 EL DIA D

Pasado cierto tiempo desde mi petición al Col. Galinsoga, el día de mi presentación en el Grupo de Apoyo, y cuando la UOE se encontraba en un campamento de escalada y supervivencia en Peña Arpada, se recibió un mensaje del Tte. Col. Jefe de E.M. comunicándonos la visita del ya general Galinsoga (Jefe del Grupo Especial), al día siguiente, cumpliendo así la palabra dada hacía unos meses. El teniente Suero, eficaz oficial de la unidad, encargado del mantenimiento y abastecimiento de la misma, solicitó mi permiso para comprar unos “choricillos” en el pueblo más cercano, con el “malévolo” deseo de “tapear” a la Autoridad por llegar. Le respondí: “El General tomará mañana el rancho del día. O sea el de supervivencia: de primer plato sopicaldo con hierbajos del país, lagarto a la plancha de segundo y de postre raíces y bulbos de supervivencia. Paco Suero, masculló en voz baja: “Terminaremos todos en el penal”. Así, el General, tras presenciar un ejercicio de escalada, degustó (sin saberlo en principio) un sabroso lagarto. El “incrédulo” del jefe de EM dudó de mi osadía y tuve que llamar al “Pitoutas” (mi enlace) para que nos trajera las perolas del primer plato donde lucían seis enormes cabezas de lagarto que proporcionaron sabor y vitaminas al menú. A los pocos días finalizado el campamento, el Cte. Ponce me comentó: “Julio, la UOE está en el bote”. El general, entusiasmado, había contado la proeza a su familia. En consecuencia estimo que la UOE es el resultado de un menú de supervivencia con lagarto incluido.

 Agradecí el apoyo recibido por el general Galinsoga, caballero ejemplar que en momentos difíciles depositó en mí su confianza. Con posterioridad, el Col. García Ráez y el Col. Cañas, también apoyaron la existencia de esa unidad, todavía sin reconocer. El col. Cañas, me llamó la atención, en cierta ocasión, al recibir un parte de la Guardia Civil de que las “meigas” habían volado la caseta observatorio de Tiro del ejército de Tierra en Camposoto. Reconocí que fue un simulacro más o menos real de un ataque a posición fuertemente organizada. El coronel me animó a ir con el Tte. Hurtado y el Pelotón de Obras a restaurar lo demolido. Hoy, tengo en casa un óleo que pinté de la caseta “objetivada” y con nostalgia recuerdo aquellas escaramuzas.

 Mi “enlace”, el citado Pitoutas, que a pesar de su 1,62 cm., escogí por su vocación y estilo militar; era natural de un pueblo de la sierra gaditana. Sabía estimularnos en los momentos difíciles (escalada de una chimenea p.e.) con sus cantos y tanguillos. En el campamento citado, el Tte. Prieto (el “Serafo”) me advirtió una mañana, bastante alarmado, que al Pitoutas, debido, con toda seguridad a la falta de alimentos, y a tanto hierbajo se le estaba trastornando el meollo. Que hacía gestos muy raros llevándose la mano a la cabeza. Le mandé presentar y me explicó:

 “Mire uztez , mi capitán, yo zoy becerrero de zegunda”...y se marcaba unas fantásticas verónicas...” y ezo ez lo único que ze hacer. Por ezo, todaz las mañanaz, al levantarme, elevo loz ojoz al Amo, me deztoco la montera y le digo ¡Va por Ti Zeño! y le ofrezco la faena de mi día militar, y ez que cada día que amanece ez un regalo de Nueztro Zeñó del cielo, que hay que aprovechar tela”.

 Había que inculcarles una fuerte entrega al servicio de España, un gran amor a la Patria y a su Bandera. Sólo vivir así merece la pena. Quería gente alegre siempre (a pesar de todo), en el cumplimiento de sus obligaciones ya que si nuestra vida consiste realmente en servir a Dios y a España con todas nuestras fuerzas, es lógico que lo vivamos con alegría.

 En el curso de Capacitación se les inculcaba un gran sentido de la responsabilidad en todos sus actos. Recordándoles que ningún ideal se alcanza sin sacrificio; que todo lo que sea alejarse del cumplimiento de nuestros deberes de cada momento es acomodar la vocación militar a nuestra conveniencia. La principal arma en combate es la resistencia en la lucha contra los elementos (hambre, cansancio sed, fatiga, dolor, sueño). Es decir su reciedumbre. Si eres magnánimo, te plantearás ideales altos, sin reservas, y sin reservas te entregarás a los mismos, superando por una causa elevada obstáculos, críticas y desprecios. El lema de la Unidad “SOY CAPAZ”, te ayudará a conseguirlo.

 El cabo eventual Manuel Castro Molina, componente de la Patrulla Militar campeona de España deseaba batir el record de distancia en la prueba de lanzamiento de granadas. Las manos le sudaban de emoción y estímulo, y al lanzar la segunda  el artefacto le quedó un instante pegado a los dedos provocando la explosión que nos aturdió (yo me encontraba a su lado), lanzándonos de espaldas al suelo....¡Dios mío! exclamó agarrándose la mano derecha destrozada. Inmediatamente se dominó y con el rostro blanco y una mueca de dolor me preguntó, “Mi capitán, ¿Está Vd. herido? Los dedos pulgar e índice de su mano se veían en el suelo a nuestro lado, segados por la metralla. El gran Manolo fue ascendido a Caballero Sargento Mutilado de la Infantería de Marina Española.

 En la UOE, los oficiales, suboficiales y tropa reciben el mismo adiestramiento, viven juntos la misma vida, superando los mismos obstáculos. Esta estrecha unión entre los que mandan y los que obedecen es la clave del éxito. Un fuerte amor a la Patria, una gran camaradería y una impecable lealtad a los Mandos, unidos a un entrenamiento riguroso y poco convencional, hacen de ellos el mejor cuerpo de soldados que existe en la actualidad.

 

LOS MANDOS DE LA UOE

 A tal tropa, tal jefe (“¡Qué buen soldado si hubiere buen Señor!”). Su patriotismo deberá ser virtud y amor a España, o sea un noble y generoso sentimiento que estimula al hombre a desear con ardor y a buscar con eficacia el bien y la grandeza de su Patria. (Jovellanos).

 Los principales pilares del Mando, en todos los escalones, son: Fe en la grandeza de su Misión, Sentido de la realidad y Sentido de la responsabilidad.

Su ejemplaridad será positiva (“La orden más dominante de un Superior es el ejemplo”). Dispondrá de un elevado prestigio por su serenidad, valor, resistencia, rectitud y sobre todo un gran carisma (“con Vd., mi sargento, iría yo a la guerra”).

No hay que ganarse el afecto de los soldados, sino conquistar su estimación. Una tropa bien mandada es una tropa con buena moral;  soportan mejor las adversidades aquellos inferiores que se saben estimados por sus jefes.

La recompensa no son las notas de sus Superiores, sino la mirada de sus hombres.

 

HUELLA DEL GUERRILLERO

 Mi mayor agradecimiento a todos vosotros, mis compañeros de la UOE, que con tanta entrega y fidelidad me apoyasteis durante ocho años, en todos los momentos difíciles, arriesgados y entusiastas que vivimos juntos. Recuerdo especial al heroico alférez  JUAN VILLA MARTÍN que en acto de servicio, ofreció su vida por la Patria. Su espíritu es el mayor honor a alcanzar por un militar. Como buen marino y extraordinario comando yaces en el fondo del mar, abrazado a la Bandera que supiste honrar en vida hasta derramar por Ella tu último aliento. Un abrazo eterno al Cabo 1° Billy, que Allá Arriba, guerreas aun como querías, con tu boina verde calada, según me confesabas la víspera de tu muerte, ya de Teniente recuerdo emocionado cómo explicabas a tu Pelotón, con brillo en los ojos y fuego en el corazón: “la Bandera de España... es LA LECHE” y es que honrabas a la Patria a tu estilo... pero sabías contagiar tu espíritu a todos los que te acompañamos en vida.

 La historia no es mera nostalgia. Es recuerdo, sí,  pero recuerdo vivo. Lo que fue y lo que es como proyecto de lo que nos queda por hacer. Tras casi medio siglo de duro afán, esfuerzo y abnegación siento la satisfacción, por mi parte y la de los que me acompañaron con fidelidad, de una entrega cumplida. Es la HUELLA que el servicio a nuestra Patria nos deja a todos, el derecho y el deber de transmitirlo a los demás, ahora y más que nunca hasta el fin de nuestros días. Y por último, que ser hombre de honor sea  guía de tu vida. Es el patrimonio del alma que eleva nuestra existencia a Dios. Ama a España, nuestra Patria y respeta su Bandera, símbolo sagrado que representa lo que simboliza.

 

A MODO DE FINAL

 Por un Real Decreto de 21 de mayo de 1968, siendo ministro de Marina el almirante don Pedro Nieto Atunes, se reorganiza el Cuerpo de Infantería de Marina y se crea el Tercio de Armada (TEAR) título de gran tradición significativa como fuerza operativa de la Flota. En la Agrupación de Desembarco del TEAR se encuadra a la UNIDAD DE OPERACIONES ESPECIALES, ya de mando de Comandante, que ejercí en destino de superior categoría hasta el 1 de JUL de 1971, fecha de mi ascenso a jefe.

 ¡Lo conseguimos!

 

 

 

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